La importancia de nuestros sofás

Como comentábamos en la entrada de nuestro blog anterior desde nuestra apertura en 1997 en la ciudad de Vigo, le hemos dado una gran importancia a los sofás, ya que consideramos que son el centro de la vida familiar, así como un elemento básico para dotar de comodidad nuestros espacios de esparcimiento. A lo largo de años de experiencia en el sector he notado que ningún fabricante de sofás de calidad (con buen nivel de diseño), tiene sofás con mecanismos deslizantes y articulados en su catálogo y me da que pensar que  “por algo será”. A raíz de esta cuestión, nos gustaría tratar de explicar la razón del porqué de la ausencia de este tipo de productos en catálogos de cierto nivel.

Los tres puntos que podríamos basarnos para conseguir una explicación completa y convincente serian por CALIDAD, por DISEÑO y por CONFORT:

Calidad:

La mayoría de nuestros proveedores nos dan amplias garantías en las estructuras (de 5, 10, 15 años, e incluso de por vida), lo que nos da la seguridad de que tenemos una buena base de partida en nuestros sofás. A la vez, estos proveedores no trabajan con ningún tipo de mecanismo en el asiento (ni deslizante, ni relax ) pues estas garantías no podrían darse por periodos tan prolongados de tiempo. ¿Quiere decir esto que los mecanismos son necesariamente malos o susceptibles de dar problemas?  aunque hay algunos productos  en el mercado de los que si podríamos hacer esta  afirmación,  por regla general los mecanismos no son de mala calidad, y no tienen por qué fallar si se usan correctamente. Y esto es algo fundamental a tener en cuenta,  los sofás de este tipo tienen unas limitaciones y unas restricciones de uso que no se corresponden con la pieza de mobiliario que más uso va a tener en nuestro salón (P.e.: este tipo de dispositivos dinámicos no admiten apoyarse sobre un mecanismo abierto ,  es necesario, además, dejar que el mecanismo termine su recorrido antes de levantarnos del sofá , hay que tener en cuenta el desgaste de las piezas y evitar andar jugando con el mecanismo “abriendo y cerrando” constantemente, etc.). Por eso un fabricante no puede dar para un sofá con este tipo de automatismos  la misma garantía que uno sin ellos (más resistente, robusto y duradero) pues la posibilidad de que fallen es más elevada, reduciendo así  la vida útil del sofá. El problema adicional cuando este tipo de asientos mecanizados falla es, por un lado, la dificultad para resolver las averías y, por otro, que en muchas ocasiones desencadenan otra serie de inconvenientes. Si el mecanismo se quedara cerrado, no podría volver a utilizarse más,  y si por el contrario se quedara abierto, no soportaría la rutina de sentadas y levantadas continuas, lo que derivaría en la sustitución del sofá.

Diseño:

El hecho de que un sofá  tenga  mecanismos deslizantes o relax limita considerablemente la creatividad del diseñador durante el proceso de creación del modelo. Esta afirmación es totalmente constatable pues si prestamos atención a este tipo de productos, podremos observar que todos los sofás de estas características son iguales o muy parecidos, porque todos se crean alrededor de unas estructuras metálicas que imposibilitan dar un toque distintivo, además de convertirlos en diseños toscos y desproporcionados, con menor atractivo. El diseño es algo muy subjetivo, que va muy unido al gusto de cada uno. Nosotros seguimos la tendencia del mueble contemporáneo y conocemos las piezas icónicas que marcaron un antes y un después en el  mundo del mueble. Esa modernidad  y gusto por las líneas actuales es lo que queremos transmitir a nuestros clientes y lo que creemos que buscan al visitarnos. Es por ello que tradicionalmente no prescribimos este tipo de modelos en ninguna de nuestras decoraciones, pues entendemos que no aportan elegancia al conjunto, en una casa de alta gama.

Confort:

Posiblemente este es el punto más difícil de defender, a priori. Se sobrentiende que un sofá debe ser cómodo sin más; sin ayudas de movimientos que a la larga como antes explicábamos pueden acarrear problemas.

Muchos de los mecanismos usados para la fabricación de estos modelos, eliminan los sistemas de suspensión que llevan habitualmente los sofás en sus estructuras (como las cinchas o los muelles en zig-zag), lo que hace que la confortabilidad disminuya (es como conducir un coche sin suspensión, el confort se reduce significativamente). Al introducir sistemas de deslizamiento, estamos ocupando parte del espacio que correspondería a los rellenos de los asientos, lo que provoca que, para aguantar el peso de los usuarios sin que lleguemos a notar la estructura del sofá, haya que usar un relleno de soporte más duro, lo que de nuevo resta la, tan ansiada confortabilidad. Si se pusiera un  relleno más blando podríamos llegar a notar las estructuras metálicas.

En definitiva, sofás de los que en principio se espera que sean más cómodos, sofisticados y futuristas,  finalmente pueden no aportar la misma satisfacción a la larga que nos da un sofá sin mecanismos, bien hecho de principio a fin y pensado para durar muchos años.

Por último, pero no menos importante, se considera importante hacer algunos apuntes en relación con la seguridad, sobre todo la de los más pequeños. Estos sistemas dinámicos son metálicos y tienen que ser siempre supervisados por un adulto, pues no tienen ningún mecanismo de parada de seguridad (por ejemplo, si una mano o una pierna de un pequeño se interpone en la operación de apertura o de cierre, el deslizante no se detendrá, pudiendo causar lesiones).

En resumen, estos pueden ser los principales argumentos de los mejores fabricantes de sofás del mundo para prescindir de utilizar en sus modelos de mecanismos deslizantes y relax.

Para terminar y  haciendo un símil del mundo de los sofás con el de los relojes, nadie cuestiona por ejemplo a marcas como Patek Philippe o Rolex el por qué sus relojes no se iluminan , no tienen cronometro , ni alarma despertador …..  La calidad, el estilo y la elegancia va más allá , de ganchos comerciales muchas veces “More is less”.